
Según González (2006) ser director escolar es una carrera diferente y mucho más compleja que la de los profesores universitarios. Esta autora señaló que el director competente no nace como “estado” preestablecido al que se llega imperiosamente, si no que se hace mediante la conceptualización de las vivencias y experiencias que le propicia su desempeño en el campo administrativo en los planteles escolares. Conjuntamente, González (2006) puntualizó que el director es visto como pieza clave y esencial ante la comunidad que rodea la escuela; exigiendo de este unas competencias que se atemperen a las necesidades que presentan los educandos. Valiente (2010) estableció que el director escolar debe contar con una amplia gama de competencias que le permitan la concepción de diversos factores que son clave para el éxito de una institución educativa; como por ejemplo: el trabajo en equipo, colaboración entre el personal, sensibilización hacia las preocupaciones y las aspiraciones no sólo de los estudiantes sino también de sus padres, la planificación y aplicación con visión hacia el futuro. Es por ello, que los administradores del siglo XXI deben profesionalizarse en ruta a alcanzar las competencias necesarias que se requieren para brindar una educación de primera a los estudiantes del presente.
Para Castillo (2005) el director del siglo XXI es el representante de la administración educativa; por consiguiente es pertinente que este conozca cuál es su rol y cuáles son sus responsabilidades en los planteles escolares. Es por ello, que esta autora consideró pertinente la reconceptualización de las responsabilidades de los directores de escuela con el fin de aligerar la carga y volver a concentrar su tiempo y esfuerzo en las tareas principales y de mayor pertinencia. Por su parte, Valiente (2010) mencionó algunos países que han hecho eco a estas sugerencias y han reconceptualizado las responsabilidades de los directores; por ejemplo: Estados Unidos, determinó que la función clave de los directores es promover la planificación, la enseñanza y la utilización de recursos en colaboración con el personal docente. En Dinamarca, el director de escuela establece la política de perfeccionamiento en el trabajo, asigna los recursos y toma decisiones sobre la distribución de los recursos entre el personal docente. En Nueva Zelandia los directores deben evaluar a los docentes principiantes, hacerles recomendaciones y proveerle las herramientas para atender dichas recomendaciones. En Granada y Santa Lucía establecieron que sus directores son responsables de la organización, la dirección, las actividades y la administración diarias de los centros escolares. Los países asiáticos, por ejemplo Malasia, hacen hincapié tanto en la dirección profesional como administrativa de los centros docentes, donde las responsabilidades de gestión se comparten también con los consejos escolares y las asociaciones de padres, alumnos y profesores.
La conceptualización de los cambios señalados o propuestos depende en gran manera de la preparación y las herramientas que tengan los docentes para afrontarlos. Es por ello, que Vallarino (2007) puntualizó que es imperante invertir en recursos, talleres y adiestramientos que preparen y formen al personal. No es posible conseguir que la organización sea más flexible, las prácticas innovadoras y las funciones diversificadas sin invertir tiempo, dinero y motivación, tanto en todo el sistema como en el plano individual, en actividades que aseguren la educación permanente del personal docente.
En fin, según Fergurson (2008) y González (2006) señalaron que para poder cumplir con estas responsabilidades el administrador del siglo XXI debe contar con las siguientes competencias:
· Animador de la calidad académica de su centro
· Promover la representación del centro y representar a la institución educativa
· Cumplir y hacer cumplir las leyes y normas previamente establecidas
· Monitorear la asistencia del personal
· Organizar y presidir los actos académicos y las reuniones
· Gestionar los medios y materiales necesarios para el buen funcionamiento de la institucion.
· Administrar los ingresos, autorizar los gastos de acuerdo con el presupuesto del centro y ordenar los pagos segun su grado de pertinencia
· Velar por el cumplimiento del reglamento y la correcta implementación en los procesos educativos.
· Fomentar y coordinar la participación de los distintos sectores de la comunidad escolar .
· Proporcionar la información que le sea requerida por las autoridades educativas competentes.
· Otorgar al personal del centro permisos y licencias, en los términos que establezca el Departamento de Educación.
· Líder de la comunidad educativa y su entorno.
· Garantizar el derecho de reunión del profesorado, estudiantado, padres y personal de administración.
En conclusión, el administrador del siglo XXI debe ser un líder transformador, altamente cualificado y preparado. Debe tener la capacidad de negociar y actuar con ética e integridad. Debe tener un alto sentido de responsabilidad y liderazgo logrando que el personal a su cargo lo siga y lo apoye para el beneficio de la institución educativa. Además, debe contar con excelentes destrezas de comunicación y debe ser capaz de escuchar para lograr ser escuchado; logrando un proceso de comunicación efectivo. Por último, debe desarrollar, promover y fomentar un ambiente de trabajo basado en el respeto y el compañerismo.
Refrencias
Castillo, A. (2005). Liderazgo administrativo: Reto para el director de escuelas del siglo XXI.
Cuaderno de Investigación en la Educación, 20(3), 1-9. Recuperado de http://cie.uprrp. edu/cuaderno/ediciones/ 20/pdf/c20art3.pdf
Fergurson, D. (2008). Competencias del director. Colegio público Alaitz. Recuperado de
http://irati.pnte.cfnavarra.es/alaitz/atalak/blogs/index.php/2008/01/31/competencias_del_director?blog=3
González, N. (2006). Perfil del director: Competencias de la posición de director o directora de
un centro educativo. Redalyc, 31(2), 1-18. Recuperado de http://www.educarchile.cl/ Portal.Base/Web/VerContenido.aspx?GUID=d2304276-3179-4818-80e6-3c7bfe2f17eb&ID=117158